Augusto Basauri Alfaro, el célebre «Cholo Cajabambino», ha dado el salto definitivo hacia la posteridad. Gracias al compromiso y visión de sus hijos y herederos legítimos, quienes hoy salvaguardan la titularidad de su obra, el legado de este gigante del folclor peruano ha sido lanzado oficialmente al mundo digital. A través de una alianza estratégica para la distribución y protección de sus activos musicales con Kirkawi Music, la discografía completa del «Cholo Cajabambino» ya se encuentra disponible en todas las plataformas digitales, permitiendo que el público global redescubra su inigualable voz y poesía.
Nacido el 7 de octubre de 1933 en Cachachi, Cajabamba, fue un artista integral: poeta, compositor y músico autodidacta con un timbre de voz imponente. Sin maestros formales, dominó el violín, la mandolina y la guitarra, la cual tocaba con destreza incluso por detrás de la cabeza. Su carrera profesional despegó en la década de 1960 al grabar su primera gran composición, «El chancho de Marcelina», éxito que le valió el premio Jade Musical de la APDAYC. Su emblemático seudónimo, «El Cholo Cajabambino», fue acuñado por el célebre escritor José María Arguedas, quien además lo evocó con profunda admiración en su novela El zorro de arriba y el zorro de abajo.
Su obra se inspiraba estrictamente en sus vivencias, transitando entre el romanticismo, el arraigo a su tierra y la crónica social. Entre sus huaynos tradicionales destacan «La Julia» (clásico norteño inspirado en la madre de sus dos hijos), «La Peña del Gavilán», «Hermosa Cajamarca», «Ay Paisanita» y «Tierra Norteña». También compuso temas de protesta como «No hay azúcar, no hay arroz», y hermosos pasillos y sanjuanitos tras una exitosa gira por Ecuador.
Junto al Indio Mayta y Luis Abanto Morales, abrió el camino para que el estilo norteño fuera un fenómeno nacional. Su música ha trascendido géneros, siendo adaptada a la cumbia por orquestas como Armonía 10, Corazón Serrano, Los Conquistadores del Ecuador, consolidando un legado eterno que hoy brilla en el entorno digital.